Desde la India I

LA PRÁCTICA DE LA PAZ

“Si educamos a los niños en la cultura de la violencia, es lógico que tiendan a resolver los problemas que se le presenten con violencia. Como enseñamos la guerra, tenemos guerra”.

“La mente es increíble. Puede ser entrenada y debiera ser entrenada para la paz”.

María Gabriela Mata Carnevali 

La India moderna de hoy, potencia de Asia, delante de China en algunos aspectos como la producción de software, líder del Tercer Mundo, aspirante a una silla permanente en el Consejo de Seguridad, tiene mucho que ofrecernos. Y no me refiero sólo a majestuosos monumentos, o a su gran variedad de bienes industrializados, o a su preciosa artesanía, o a la medicina alternativa, sino sobre todo a la práctica de la paz, producto de su patrimonio cultural.

En India, la tradición- o las tradiciones en plural porque estamos hablando de una sociedad plural en la que conviven distintas culturas- no es la memoria de los tiempos pasados que se pone a salvo en un Museo, sino algo vivo que interviene activamente en todos los conflictos e intereses en forma de criterio moral, una auténtica piedra de toque y voz de la conciencia, y es así desde su fundación como República independiente.

Cuando, como producto de largos años de servilismo colonial y sumisión cultural, muchos de los líderes intelectuales progresistas llegaron a creer que las tradiciones indias representaban un espejismo, un peso muerto que había que desechar en aras de la modernidad, un hombre común, un ciudadano desconocido de una nación esclavizada, se paró en la tierra firme de esas mismas tradiciones para retar a Occidente y triunfó demostrando que la resistencia pasiva, la fuerza del alma, es superior a la fuerza de las armas: Gandhi.

La filosofía gandhiana está viva. Fuimos testigo directo al visitar la ciudad de Ahmedabad. Allí tuvimos la oportunidad de conversar con Ravindra Varma, Rector de la Universidad Gandhiana de Gujarat y Director de Gandhi Peace Foundation , la Fundación Gandhiana para la Paz. Según él, la paz puede enseñarse. ¿No es eso un alivio y un gran regalo para el convulsionado mundo de hoy?. Pero empecemos por el principio.

La educación en Gandhi

A Gandhi siempre le preocupó mucho todo lo que tenía que ver con la educación porque toda su vida, como el mismo dijo, fue una búsqueda por la Verdad. De hecho su autobiografía se titula así: Mis experimentos con la Verdad. Si usted trata de entender la verdad, tiene que adoptar un procedimiento, bien sea para entenderla usted mismo, es decir para educarse usted mismo, o para tratar de explicársela a los demás, o sea, educar a los demás. De hecho resulta muy difícil diferenciar una cosa de la otra. Es más o menos lo mismo que tratar de distinguir el método o los métodos que emplea para adquirir conocimiento, del método o los métodos que emplea para transmitir conocimiento. Gandhi siempre se preocupó por educarse a sí mismo y por tanto por educar a los otros, y en cuanto al método, creía en el método científico: observación, experimentación, verificación, y revisión de tesis con base en las evidencias obtenidas.

En resumen, su actitud hacia la búsqueda de la Verdad era muy científica. Pero además, desde el comienzo, siempre tuvo claro que el intento por alcanzar la Verdad no era un asunto meramente individual, sino colectivo.

Desde la época de Sudáfrica, donde él comenzó su actividad pública, y donde inició su búsqueda de la Verdad o Satyagraha, él estaba claro en el papel que debía jugar la comunidad, y fundó Ashrams o centros espirituales para la educación de la gente. Así que le tocó pensar profundamente en el tipo de educación requerida y los métodos para impartirla. Y fue experimentando con niños y adultos. Por lo tanto pudiéramos decir que hubo un refinamiento progresivo tanto en lo referente a las metas de la educción como al aspecto pedagógico.

Cuando regresó a India tuvo que ocuparse de estos temas a una mayor escala, y si se quiere, de una manera todavía más intensa, porque ya no eran solamente las personas del Ashram , sino todo el país ¿Qué clase de educación necesitaba el pueblo indio? ¿Qué métodos podían emplearse para que la misma fuera accesible a todos? Se preguntó. Y siguió experimentando. A todos los niveles y con todos los aspectos. En Gujarat en los años 20 estableció una institución de educación superior, pero igualmente creó otras para los más pequeños. Le interesaba profundizar en las relaciones existentes entre la educación y la construcción de la nación, la educación y la construcción de uno mismo como ser humano.

En la medida en que se acercaba la meta de la independencia, alcanzada finalmente en 1947, la cuestión se hacía más apremiante. En los años 30 Gandhi convocó a una conferencia a la que invitó a educadores de todo el país. Allí presentó sus ideas y los especialistas, después de discutirlas, las aprobaron. En esencia quedó clara la conveniencia de:

Del ideal a la práctica. La resistencia burocrática.

Sus ideas no pudieron implementarse en todo el país. Hubo varios tipos de resistencia, pero la más importante fue la burocrática. La burocracia que fue entrenada bajo el viejo sistema inglés y obviamente lo defendía, se resistió y continua resistiéndose a implementar cambios en este sentido, a pesar de que muchos estudios e importantes comisiones, antes y después de la independencia, los han avalado. Sin embargo, algunas instituciones sobrevivieron y algunas otras se han creado dentro de lo que pudiéramos llamar un sistema alternativo de educación que, por supuesto, mantiene relaciones con el sistema educativo nacional indio.

De la No-violencia

Pero el corazón de la filosofía gandhiana es el Ahimsa, palabra en sánscrito que define la No-violencia total, No-violencia de pensamiento, palabra y acción, lo cual implica relaciones positivas entre los seres humanos y entre éstos y su entorno. Según Ravindra Varma, en esta área en particular, aunque el mundo entero está llamado a buscar alternativas a la cultura de la violencia, no se ha logrado mucho. Haría falta, por un lado, probar la eficacia de la No-violencia , y por el otro, demostrar las maneras en las que se puede poner en práctica. Sin embargo, no es pesimista al respecto.

En su opinión, “La violencia misma se está encargando de mostrar su carácter suicida”. Pone de ejemplo el 11 de septiembre. ¿Qué nos mostró el 11 de septiembre? Que la seguridad basada en armas es una quimera, no es real. Se trata de proveer seguridad con base en las armas, utilizando la fuerza de la violencia y en la práctica la situación se complica, porque los medios que se han adoptado para tratar de suprimirla no son los adecuados y lo que hacen es crear más violencia, son la semilla de la resistencia.

Y se pregunta, nos pregunta: ¿Cuál es el error? ¿Cuál es la raíz del problema? Y responde: “La raíz del problema está en el hecho de usar la violencia. Si usas violencia, la respuesta será violenta”. Pero, según sus propias palabras: “En algún momento, la gente tendrá que darse cuenta de que los medios alternativos como la No-Violencia son la solución. Entonces habrá paz”. 

La paz en Gandhi  

¿Qué es la paz para Gandhi? ¿Sería correcto equiparar los términos o los conceptos de paz y No-violencia?

En opinión de Varma, no puede haber paz sin No-Violencia. La paz no va con armarse hasta los dientes. Pero no hay que olvidar la mente. La paz tiene que ser experimentada primero en la mente. Si se quiere crear las condiciones necesarias para la paz hay que crear esas condiciones primero en las mentes de los seres humanos. La mente se entrena, la mente puede entrenarse en un sentido o en otro. Si educamos a los niños en la cultura de la violencia, es lógico que tiendan a resolver los problemas que se le presenten con violencia. Como enseñamos la guerra, tenemos guerra.

¿La paz puede enseñarse?

“Definitivamente. Hay un ejemplo sencillo pero muy revelador”, dice Varma: “Yo sé, porque he estado en Brasil, que en América Latina es muy común que si un niño se golpea con una mesa, la madre lo consuela enseñándole a devolver el golpe a la mesa - Mesa mala, toma mesa- dice, y acto seguido le pega, para terminar con un: -Esto es por haberle pegado a mi pequeño- Y el niño deja de llorar. Esto es una forma de enseñarle que vencer a algo que ni siquiera tiene vida propia es correcto. Si se lo puede “formar” o “deformar” en esta dirección, entonces se puede lograr lo contrario. La mente es increíble. Puede ser entrenada y debiera ser entrenada para la paz”.

Ahora bien, aclara, “en este entrenamiento no sólo cuentan las condiciones externas, no son sólo los ejemplos lo que importan. Los ejercicios son determinantes. Tenemos que ejercitarnos en la práctica de la paz”.  

A sabiendas de que hay excepciones, los problemas con Pakistán la más notoria, en general en India encontramos un ejemplo de esta práctica. El indiano es un modelo que se revisa día a día, y sus instituciones se nutren del debate de las contradicciones propias de un país multicultural en vías de desarrollo, haciendo de la construcción de la paz un acto participativo.

Ojalá aprendiéramos algo de ello, antes de caer al abismo.

 

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Desde la India II

Organización popular en cooperativas

MUJERES EMPRESARIAS

“La mujer debe pararse en sus propios pies, porque si no lo hace, si no logra valerse por si misma, siempre dependerá de alguien más”

Namrata Bali

María Gabriela Mata Carnevali

La semana pasada hablamos de la práctica de la paz como un ejemplo de la vigencia de la filosofía gandhiana. Hoy tocaremos otro aspecto de la India de hoy, como es el de la organización popular en cooperativas, y conoceremos el caso singular de la Asociación de Mujeres Empresarias, Self Emploiment Women Asociation, SEWA por sus siglas en inglés, un sindicato nacional que agrupa a 700.000 mujeres en 7 estados de India y algo más.

Según nos contó Namrata Bali Secretaria General de esta ejemplar organización, Sewa nace con la idea de organizar a las mujeres para que no tuvieran que depender de nadie aparte de ellas mismas.

Un poco de historia

SEWA nació formalmente en 1972 cuando fue registrada como un sindicato. Hoy en día es uno de los mayores sindicatos de mujeres del sector informal y un poco más. Pero su historia se remonta tan lejos como 1917. En ese año Gandhi visitó la ciudad de Andabad, famosa por sus telas, donde los trabajadores textiles llevaban adelante una huelga. Conversando con ellos, logró que pelearan por sus derechos en forma pacífica, respetando el principio de la No-violencia. Juntos idearon y crearon un sindicato llamado Textil Labor Asociation. Fue dentro de esa gran asociación que SEWA comenzó como un grupo pequeño de mujeres tejedoras. A este pequeño grupo se unió en los años 50 su actual presidenta, la Señora Ila Bart. Ella era muy joven en aquella época, de profesión abogado.

Desde un comienzo Ila se dio cuenta de los problemas que enfrentaba el sector informal de la economía. Estaba totalmente desprotegido, sin derecho a la seguridad social, o a un salario mínimo, ni subsidios, ni nada. Entonces pensó en organizar a los que carecían de organización. Y comenzó la lucha.

“Como hijas de un sindicato, heredamos parte de la filosofía de los sindicatos. Creímos que un sindicato era la solución. Y lo organizamos”, dice Namrata.

El problema se presentó cuando quisieron registrarlo. No las dejaron ¿Por qué? Simple. En el sector informal no existe una relación de patrón y empleado, y en el concepto de sindicato está contemplada la mejora de esta relación. Si no existe, ¿cómo se va a mejorar? Pero no se rindieron. Les explicaron a quienes quisieron oirlas que para ellas un sindicato tenía otro significado: Reunirse en una misma plataforma para pelear en contra de la explotación. Finalmente, lograron que las aceptaran. El 12 de abril de 1972 SEWA fue registrada.

“Pero pronto nos dimos cuenta de que necesitábamos algo más. El sindicato te da fuerza y voz, pero no te da comida. ¿Qué hicimos?. Buscar otras formas de cooperación.,” explica Namrata. “Lo primero fue aprovechar una política diseñada por el gobierno para ayudar a los pobres a través de créditos blandos. Los bancos se acercaron a nosotros para que los ayudásemos a colocar los créditos. Nos convertimos en una especie de intermediarios. Esto era muy comprometedor porque se había esparcido el rumor de que lo mejor era hacerse los tontos y no devolver el dinero al banco, pues el gobierno terminaría condonando las deudas. Nuestro nombre estaba en juego. Más que eso. Nuestra credibilidad. Ila consideró que era importante que las mujeres entendieran que había que pagar y llamó a una reunión en la que explicó su punto con lujo de detalles. Las mujeres la escucharon, después hicieron sus planteamientos. En general, tenían que ver con lo mal que eran tratadas en los bancos porque muchas no sabían leer ni escribir, y fue entonces cuando decidimos crear nuestro propio banco. El dinero necesario se fue reuniendo poco a poco. Surgieron muchos problemas pero todos fueron resueltos con determinación. Desde 1974 tenemos nuestro banco. Un gran banco que sigue creciendo día a día, con nuestras propias reglas. Allí no importa si no sabes firmar. Hay otro sistema para identificar a los clientes. La mayoría mujeres”

Después de eso dieron el salto a las cooperativas, una estructura que les permite pasar de productoras a gerentes y dueñas de sus propias pequeñas empresas. Hoy tienen 95 cooperativas que se pueden clasificar bajo cinco categorías principales: agrícola, textil, artesanal, servicios y comercio.

Pero además, SEWA se ha preocupado por la preparación de sus miembros. Hoy cuentan con una reconocida academia que suple las carencias en la formación de las mujeres que por múltiples razones tuvieron que abandonar sus estudios a temprana edad. Por otra parte, conscientes de la importancia de difundir sus logros, han desarrollado una suerte de productora independiente, VIDEO SEWA, que realiza documentales en los cuales van registrando sus experiencias. ANSOOYA se ocupa de la parte escrita. También tienen su página web:

Proyección nacional e internacional

En India el sector informal es de 93 %. Sólo el 7% cuenta con la seguridad de un empleo fijo. La mayoría de la gente se desenvuelve en el sector informal. Más de la mitad, casi el 60%, son mujeres. En ese marco, 700.000 no significan mucho.

Pero el trabajo de SEWA ha permitido, influir de alguna manera en el diseño de políticas gubernamentales para el sector. En los años 80 SEWA comenzó a ser reconocida, y en el 88 la señora Bart, fue nombrada miembro de una comisión de planeamiento del gobierno para estudiar los problemas de la economía informal. En ese cargo le tocó viajar por todo el país, y luego de un año elaboró un informe que tituló sham shacti, que traducido al español sería algo así como el poder del trabajo, con cerca de 800 recomendaciones, muchas de las cuales hoy son políticas de Estado. Además fue miembro del Parlamento por un tiempo, desde allí también logró impulsar algunas medidas que favorecen el sector, con resonancia internacional.

Un ejemplo concreto: la campaña a favor de las mujeres que trabajan en casa. Las afiliadas a SEWA elaboran más de 75 productos sin salir de sus casas (incienso, ropa, artesanías...) y nunca antes nadie había pensado en organizarlas o en pelear por sus derechos. Esa campaña dio sus frutos primero en el ámbito internacional. En 1996, después de 15 años de lucha, la OIT puso el tema en su agenda, es decir, reconoció este tipo de trabajo como trabajo y a los que laboran en sus casas como trabajadores. Ahora se está peleando porque ese reconocimiento pase a formar parte del ordenamiento jurídico indio. Además la idea es conseguir un sueldo mínimo y una identificación provista por el Ministerio del trabajo para estas mujeres.

En un recuadro aparte.

Un mensaje para las mujeres en América Latina

Como mujeres sin importar en que parte del mundo vivamos, especialmente si venimos de un país pobre o de un país en desarrollo, necesitamos organizarnos, si queremos salir de la pobreza, creer en nuestras capacidades y ponerlas en práctica... Somos mucho más que madres, esposas o hijas... Somos trabajadoras y contribuimos a la creación de riqueza, por lo mismo tenemos derechos. Hay que organizarse para defenderlos. Ese es el mensaje, trabajar unidas.

Namrata Bali

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Desde la India III

Patrimonio Cultural: Memoria y motor del futuro

María Gabriela Mata Carnevali

Nuestro planeta rebosa de pueblos, cada uno con su lengua, sus tradiciones, sus técnicas y sus identidades específicas que deberían enriquecer nuestras vidas, al ser fuente de una creatividad inagotable. En la era de la mundialización, ¿es posible seguir viviendo en el rechazo o la ignorancia de esta riqueza?

En el último decenio del siglo XX surgieron conflictos considerados de origen cultural. El nuevo milenio no ha logrado conjurar la desconfianza hacia los “otros”. Sin embargo, la Declaración Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural , aprobada por unanimidad por los 185 Estados Miembros representados en la reunión de la Conferencia General en 2001, poco después de los acontecimientos del 11 de septiembre, promueve una nueva ética en los albores del siglo XXI. Por primera vez, la comunidad internacional se ha dotado de un instrumento normativo de gran envergadura para afirmar su convicción de que el respeto de la diversidad de las culturas y el diálogo intercultural constituyen una de las mejores garantías de desarrollo y de paz.


La Declaración de Desarrollo Sostenible de Johanesburgo (septiembre 2002) lo reafirma al establecer que la diversidad cultural es nuestra “fuerza” y debería ser usada para asegurar el desarrollo sostenible. La diversidad cultural dice, no es sólo un hecho que necesitamos reconocer y respetar. Se trata de la pluralidad del conocimiento, la sabiduría y la energía que contribuirán a mover el mundo hacia delante.

Y es que Según la UNESCO hay dos tipos de patrimonio cultural: El material y el inmaterial.

El patrimonio cultural material lo encontramos en las expresiones materiales de las distintas culturas, por cuestión de durabilidad se lo reconoce sobre todo en las edificaciones propias de cada pueblo, pero por supuesto incluye las artesanías, la comida y el vestido.


El patrimonio cultural inmaterial se manifiesta en los siguientes campos:

Del patrimonio Indio

Cuando desde este lado del mundo se piensa en la India , inmediatamente se asocia con la riqueza espiritual que, por exceso de simplificación, para el grueso de la gente se resume en los conceptos de reencarnación y karma. Últimamente se reconoce también la importancia del yoga, aunque se le enfoca como una forma de gimnasia nada más. La grandeza del legado de Gandhi, queda para el consumo de unos pocos interesados en la relación entre política y religión o la construcción de la paz. Para los amantes de la belleza la India tiene la cara de una mujer envuelta graciosamente en un colorido sari, que sonríe con el Taj Mahal como fondo.

Aunque sabemos que este gigante de Asia constituye una potencia en ascenso que avanza con pasos acelerados hacia el futuro, nos resulta difícil deshacernos de esta imagen romántica. Y está bien. Sólo hay que completar el cuadro.

El patrimonio inmaterial es inmenso y contrastado. Va desde la filosofía, pasando por la religión (religiones) y el ayúrveda (rama muy prestigiosa de la llamada medicina alternativa) que han hecho de la India un destino de sanación para el cuerpo y el alma, hasta tecnologías de punta, lo cual la hace un socio apetecible en el mundo de los negocios y un aliado necesario en las relaciones Internacionales. Por otra parte, casi no pasa un día en el calendario indio en que no se celebre un festival o una feria, ocasiones que dan lugar a un despliegue de colores, música y danza, lo cual es fuente de atracción para el turismo tradicional.

Esto hace que, entre los aportes indios para el nuevo milenio, encontramos su historia como ejemplo de una falsa dicotomía entre tradición y modernidad. En la India pudiéramos decir que la tradición no se “borra” para dar paso a la modernidad; al contrario, se funde con ella y crea un modelo de país al que aspiran muchos en estos primeros años del tercer milenio en los que las “particularidades” juegan un rol cada vez más importante.

El patrimonio material también es muy grande y merece cada segundo que se le pueda dedicar a explorarlo. India es un universo de sabores. A diferencia de lo que se cree, la comida no es invariablemente picante, ni exclusivamente vegetariana. Eso sí, está muy bien condimentada con múltiples especies.

En cuanto a artes y artesanía, no se puede pedir más. El indio es un pueblo de creatividad infinita. Salir de compras puede convertirse en una experiencia de nunca acabar. Sea cual sea su gusto, conservador o exuberante, clásico o moderno, los bazares, las tiendas, los puestos, mercados y emporios de la India , le tentarán como nunca lo han tentado antes. Frente a metros tras metros de ricas sedas y brocados multicolores, espléndidas alfombras y tapetes, las increíbles miniaturas mogoles, una inmensa variedad en cajas de madera o de papier maché pintadas a mano, finos trabajos de incrustación de mármol, estatuillas de bronce, joyas de plata antigua, delicadas tallas de madera, piedra y marfil... de verdad, no sabrá que escoger.

Los edificios históricos están por todos lados . El Taj, como cariñosamente le llaman propios y extraños, es su monumento emblemático, igual que la Torre Eiffel para Francia. Pero no es la única construcción digna de ese título. En la India se encuentran 21 edificaciones declaradas por la UNESCO como patrimonio de la Humanidad.

Los sitios culturales del mundo revelan la riqueza de las creaciones de los hombres a través de sus estilos artísticos y sus funciones sociales, por tal motivo merecen ser conservados. Constituyen la memoria del futuro.

Los sitios culturales de la India reflejan la multiplicidad del ser indio y constituyen un aporte monumental a esa memoria del futuro.

Son Patrimonio Cultural de la Humanidad :

 

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Desde la India IV

UNIDAD EN LA DIVERSIDAD

Siempre cabe observar diferencias, grandes o pequeñas, incluso dentro de un grupo nacional, por muy ligado que esté. La unidad esencial de este grupo se hace manifiesta cuando se establece la comparación con otro grupo nacional, aunque es frecuente que las diferencias entre los grupos inmediatos se desvanezcan en las proximidades de la frontera y la evolución moderna tienda a producir cierta uniformidad en todas partes. 

Jawaharlal Nehru

María Gabriela Mata Carnevali

Una de las primeras cosas que llama la atención cuando uno tiene la suerte de conocer India, es la riqueza de su patrimonio cultural, que viene dada no sólo por sus más de cinco mil años de historia, sino, sobre todo, por la convivencia de muchas culturas en una. Descubrir qué hace posible y cómo puede definirse la unidad en medio de tanta diversidad se convierte entonces en un reto que cada cual asume en la medida de sus posibilidades, y que puede tomar no uno, sino varios viajes. Afortunadamente, el tema ha sido abordado por distinguidas personalidades y es objeto de debate en India misma, así que podemos aproximarnos a una explicación explorando lo que se ha dicho.

El filósofo francés Romain Rolland escribió: “Si existe un lugar en el rostro de la tierra donde todos los sueños del hombre vivo han encontrado espacio desde los tiempos más tempranos, cuando el hombre había empezado a soñar de la existencia, este lugar es la India ”.

Con una superficie total de 3.28 millones de kilómetros cuadrados, que se extiende desde cerca del Ecuador hasta el frío corazón de Asia, la India es un laboratorio de idiomas con 18 lenguas bien desarrolladas y más de 5000 dialectos, y el lugar de nacimiento de dos de las religiones más importantes del mundo: el hinduismo y el budismo. Durante siglos sus pobladores originarios han visto su sangre mezclarse con la sangre de los griegos, los escitas, los mogoles, los hunos, los chinos y un surtido de guerreros del Asia central, el Irán, Turquía, e incluso Etiopía, produciendo una variedad de colores de piel y todos los rasgos fisonómicos que puedan soñar. En el siglo XVIII los ingleses la tomaron como base para el comercio convirtiéndola en una de las colonias más importantes de su imperio de ultramar, hasta que un día, hace apenas 58 años, un hombre universal de alma grande, Gandhiji, logró su independencia sin disparar una bala, demostrando que la resistencia pasiva, es superior a la fuerza de las armas.

Pero su larga historia es mucho más que la enumeración de las invasiones sucesivas del extranjero y la manera original y ejemplarizante de cómo alcanzaron la independencia, es más bien la historia de la interacción e intercambio entre muy diferentes corrientes culturales que acompañaban a los diferentes invasores. Los que profesaban una religión de origen no indio y se establecían en la India , se hicieron distintivamente indios en el curso de unas cuantas generaciones, como sucedió con los cristianos, judíos, parsis y mahometanos. Los indios que se convertían a alguna de estas religiones, nunca cesaban de ser indios a pesar del cambio de fe. Si esto ocurrió en el ámbito religioso, imagínense las interesantes fusiones en la arquitectura, la comida y otros elementos de la rutina diaria.

Sin miedo a la libertad 

Según M.S. Menon, en Perspectivas de la India , septiembre 2001, “eso fue posible gracias a la libertad de la mente y la libertad de los sentidos. Lo que engendró la libertad fue la duda, duda sobre la autoridad de los Vedas”. El Buda habría sido uno de los primeros en dudar.

Para Menon la vida del hombre en la India se convirtió en una búsqueda eterna de la Verdad , porque el hinduismo no constituye una “revelación” como las religiones semíticas. Esta búsqueda engendró libertad, porque sin libertad no podía darse la búsqueda. La libertad condujo a la diversidad de pensamiento y de formas. La diversidad necesitaba de la tolerancia para sobrevivir. Y la tolerancia condujo a la ausencia de dogmatismo. “No hay nada que la India no haya sentido, no hay nada que la India no haya pensado: de la negación a la afirmación, del ateísmo al panteísmo, del monoteísmo al monismo”, afirma.

El ser indio 

¿Pero si esto es así, como podríamos definir el “ser indio”?

Para Gopalam Krishna Doctor en Filosofía y Director del Departamento de Filosofía de la Universidad de Madras, de religión hindú, el “ser indio” no está determinado sólo por el factor geográfico, es decir, haber nacido en la India. Como filósofo dice sentirse muy orgulloso de ser indio por el vasto legado espiritual y filosófico de su país, según el cual el hombre debe vivir como un hombre, lejos de los instintos animales y preocupado por la liberación de su alma; es decir, deseoso de alcanzar un estadio espiritual superior. De esa forma es posible ver a todos los hombres como iguales, pues todos somos parte de la especie humana, y además, vivir en armonía con la Madre Naturaleza.

Para el Historiador Mushirul Hasam, Vice-Rector de la Universidad Jamia Millia Islamia, de Nueva Delhi, y miembro de la comunidad musulmana india, el “ser indio” estaría definido por el sistema de castas, con todas sus implicaciones. Para él, aunque legalmente fueron abolidas con la independencia, las castas siguen moldeando la vida social. En India no se es simplemente hindú o musulmán, se pertenece a una casta. En el Islam no hay castas, explica, pero los musulmanes de la India tienen su casta, y esto es posible porque el 90 % de los musulmanes indios son conversos, antes eran hindúes o budistas, y pertenecían a una casta determinada. Hasam no entra en juicios. No califica las castas como buenas o malas. Se limita a señalar su importancia.

Considerando que éste es un elemento determinante sobre todo al interior de la nación india, le preguntamos sobre que definiría, en su opinión, el ser indio frente al resto del mundo, y contestó:

“Si nos referimos al ser indio en el ámbito mundial, creo que la distinción más importante sería su capacidad de adaptación, su tolerancia, producto de la convivencia en la diversidad, a lo cual ha ayudado sin duda, el hecho de que nuestro estado sea secular”.

Según Kurendra Kumar, en Perspectivas de la India , abril 1999, “el rasgo distintivo del espíritu de la India es el carácter plural de su sociedad, su capacidad de abarcar y asimilar las ideas e influencias de toda fuente, su elasticidad para resistir a las embestidas violentas ocasionales... No se trata de una cultura enterrada en el pasado, sino una cultura viva que ha evolucionado con los tiempos, sin perder sus amarras. Una cultura que ha adoptado todo lo que es bueno de otras culturas y en el proceso se ha enriquecido”.

Así pues, parece haber acuerdo en que el ser indio es plural, abierto, diverso, dinámico, y por tanto, único. Hasta ahora parece estar dándole una buena batalla a la uniformización cultural que acompaña a la globalización. La mayoría de las mujeres se siente orgullosa de vestir el tradicional sari, y no es raro ver a los hombres con sus kurtas, camisas largas que se adecuan mucho mejor al clima de la India que el saco y la corbata. En materia de alimentos, la hamburguesa no ha logrado destronar al tali. En cuanto a las bebidas, hay coca cola, por supuesto, pero no puede compararse con el lassi, deliciosa preparación a base de yogurt, o el Limka, refresco de mango natural embotellado al mejor estilo occidental.


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De los medios en la India

Dado que India es un país multicultural, con muchos idiomas y dialectos, le preguntamos a Om Gupta, periodista y Decano de la Universidad Rai , especializada en Comunicación Social, ¿cómo hacen los medios de comunicación para llegar a un público tan diverso?

Su respuesta dejó claro que, en India hay una política lingüística de Estado, según la cual en cada región los alumnos tienen que aprender tres idiomas. El idioma nacional, el hindi, el idioma gubernamental y de negocios, el inglés, y por supuesto, su idioma materno. Es así como mediante esta política de tres lenguas, es posible comunicarse entre todos. Ahora la realidad lingüística es tal que casi toda la gente habla y entiende más de un idioma. Sin embargo, los medios han hecho un gran esfuerzo por dirigirse a cada cual en su lengua nativa.

El primero de los medios que habría que mencionar es el cine. Es el más importante. India tiene una industria de cine gigantesca, cuyas producciones se realizan mayormente en hindi, pero se proyectan con subtítulos en las diferentes regiones. Se le considera un factor de unión nacional, como el críquet, que es para ellos igual que el béisbol para Venezuela y el fútbol para Mérida. Todos los indios, sin importar que lengua hablen, de que región sean o que religión profesen, responden con el mismo entusiasmo a los dramas de Bollywood.

En materia de impresos, India cuenta con 52.000 publicaciones al año (diarios, semanarios, revistas). Gran parte de esas publicaciones son editadas en las lenguas regionales, destacando los sucesos locales, pero sin olvidar el resto del país y en menor medida, el mundo. Existe una muy grande agencia de noticias que se encarga de la circulación de la información a escala nacional. Esta agencia recopila toda la información producida en el país y el resto del mundo y la traduce al hindi y al inglés para los medios de circulación nacional y para las diferentes regiones en donde se publica en el idioma local.

En cuanto a los medios audiovisuales, hay una cadena de radio que llega hasta el último rincón del país que transmite en hindi y en inglés, y últimamente se ha abierto a otros idiomas. Claro que es del Estado, por tanto tiene un enfoque favorable al gobierno de turno. Aparte de esta gran cadena estatal existen, por supuesto, canales privados que transmiten mayoritariamente en las lenguas regionales. Luego vendrían los canales de televisión que transmiten en hindi, inglés y también en las diferentes lenguas locales. Muchos de estos canales pertenecen a la misma compañía, la cual, por así decirlo, tiene sucursales en las regiones. Dicen lo mismo en diferentes idiomas.


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De la forma de gobierno y los regionalismos

Sin importar en que idioma se expresen, las regiones, todas, defienden sus intereses, y tienen garantizada la atención por la forma de gobierno.

Según nos explica el profesor M. Hasam, el estado indio es democrático y secular porque así lo establece la Constitución. Y seguirá siendo democrático y secular. Para él, desde la independencia la constitución ha sido “probada y aprobada”. Se han hecho algunos cambios, por supuesto, pero los principios fundamentales democracia y secularismo son intocables. Y debe ser así para garantizar la convivencia pacífica de todas las minorías. Ante un comentario nuestro sobre que algunos partidos como el Bharatiya Janata Party (BJP) al llegar al poder han favorecido abiertamente al hinduismo, y que en las campañas electorales es común que se exploten las diferencias religiosas, lo cual ha propiciado enfrentamientos, nos recordó que en esos momentos críticos el grueso de la opinión pública ha mostrado su rechazo a semejantes manipulaciones. Esto, en su opinión es un voto renovado por el secularismo, por la multiculturalidad, por la tolerancia, por vivir juntos pero separados, por la unidad en la diversidad.

Ahora bien, en un país tan vasto y diverso como la India , son inevitables el regionalismo y el subregionalismo. A menudo los que apoyan la causa de la unidad piensan que todo intento de defender los intereses subregionales es divisivo, disgregativo. A ellos el profesor Rasheeduddin Kahan en Perspectivas de la India , enero 1992, les recuerda mediante su trabajo “ La India un gobierno federal unificado”, que unidad no quiere decir uniformidad, y la integración es distinta de la centralización.

 

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En nuestras sociedades cada vez más diversificadas, resulta indispensable garantizar una acción armoniosa y una voluntad de convivir de personas y grupos con identidades culturales a un tiempo plurales, variadas y dinámicas. Las políticas que favorecen la inclusión y la participación de todos los ciudadanos garantizan la cohesión social, la vitalidad de la sociedad civil y la paz.

Artículo 2 de la Declaración Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural

 

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