CELEBRACIÓN DEL FESTIVAL DE DIWALI

Caracas, 02 de noviembre, 2005

La India es una amalgama de tradiciones, costumbres, colores, sabores y religiones que impactan a todo aquel que la conoce. Por encima de lo temporal se encuentra la religiosidad, que convierte a ese territorio en una convivencia de doctrinas que cohabitan y se manifiestan en tierras donde pareciera que los dioses fijaron su residencia.

Una de las expresiones de esos credos son los festivales que en la India abundan, siendo algunos multitudinarios. El mes de noviembre se inicia con el de Bihar, la feria de ganado más grande del mundo, que dura un mes en Sonepur y Patna, junto al Ganges. Pero el más significativo y hermoso visualmente es el de Diwali o Festival de la Luz, uno de los más importantes de la comunidad hindú en todo el mundo. Representa el triunfo de la luz sobre la oscuridad, del mal sobre el bien. Conmemora el retorno de Lord Rama a su reinado.

 

Las tradicionales dayas o lamparitas de arcilla se ubican por todos los rincones y al encenderse dan lugar a un espectáculo conmovedor. Junto a esta ceremonia la mesa se llena de una infinidad de platos que reviven el paladar.

 

La música y los fuegos artificiales complementan esta fiesta, considerada por los que han sido testigos de ella, como poética.

Coincidiendo con esa efemérides, en Caracas se inauguró el Festival Gastronómico de la India, que tuvo como anfitrión principal al embajador de ese país, Deepak Bhojwani, quien agradeció a los presentes acompañarlo en tan importante oportunidad. Después del coctel previo, los invitados pasaron al salón donde precedió a la cena el encendido de las lámparas de bronce.

 

Eberhard Linke, gerente general del hotel Gran Meliá Caracas, lugar seleccionado para este encuentro gastronómico, también tuvo palabras de agradecimiento y subrayó en ellas la satisfacción del hotel en poder ser la sede de este festival que cuenta con la participación de Devendra Sharma, quien llegó desde Nueva York, donde es dueño y chef del restaurante Amma, ubicado cerca del edificio de las Naciones Unidas, en el 246 East de la calle 51.

Tanto en los almuerzos como en las cenas del restaurante Mediterráneo se pudieron degustar los platillos indios preparados según las recetas maternas de Sharma, quien no dudó en compartir con los amantes de esta gastronomía, donde las especias son base fundamental de cada plato, algunos secretos.

 

Para que este viaje imaginario resultara completo, un grupo de bailarinas, luciendo bellos trajes salpicados en oro, interpretaron danzas tradicionales al compás de la música milenaria y de los nuevos ritmos que impone Bollywood.

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